...era esa extraña aura, no sé, no entendía cómo esa pequeña flor ejercía sobre mí un magnetismo inmediato, como mosca a la miel... sin importar cuánto mis sentidos me exigían prestar atención a mi cuerpo colgando de cabeza en el acantilado... parecía no importarme el accidente sin embargo estaba en medio de él...
...el demonio tomó con sus manos ensangrentadas el planeta entero, que brillaba como una bola disco mientras la estrujaba, haciendo estallar el núcleo terrestre como yema de huevo...
...me costó mucho arrastrarlo hasta aquí; ahora casi no reconozco su rostro: ojos blancos, vacíos; la boca llena de aceite ...cables de colores salen de su pecho; aunque entierro a una máquina, era mi mejor amigo...
...en medio del carnaval era difícil distinguir quién era realidad quién era fantasía, deslumbrado por las luces y los colores sólo pude aferrarme a tu brazo. La música repetitiva y chillona taladraba mi nuca hasta que me regalaste un extraño dulce japonés de melón verde que me regresó el alma al cuerpo...
...tomábamos café en el corazón de nuestra ciudad como si fuéramos turistas extranjeros. Descubrimos de la mano detalles de México tan particulares como el rostro de una anciana...
...y en la nuca lleva tatuado el recuerdo de la suavidad con que los afilados colmillos de su madre lo transportaban cuando era pequeño: camina lento entre las ramas el jaguar, con la vista fija en la cena de sus cachorros...
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